En pocos días los niños volverán a la escuela y se reencontrarán con sus compañeros, nuevos profesores, nuevas clases, etc. Muchos de ellos, ni siquiera, conseguirán dormir la noche anterior por los nervios de la vuelta.
También para ellos los supone un síndrome *postvacacional. Se trata de una etapa transitoria que acostumbra a durar una semana, en la que nuestros hijos pueden presentar varios trastornos psíquicos provocados por el estrés como el cansancio, apatía, tristeza, ansiedad, falta de atención… Los conviene pues un acompañamiento para adaptarse gradualmente al cambio, tan físicamente como mentalmente.
A continuación unos consejos para hacer más fácil esta transición:

Adaptarse de forma progresiva al horario escolar una o dos semanas antes del inicio de curso, estableciendo la hora de irse a dormir y de levantarse, puesto que de esta forma evitaremos que vayan cansados el primer día de clase.
Aprovechar las vacaciones para instaurar un hábito tan saludable como es el almuerzo en familia, con tiempo suficiente, fomentando el diálogo. Un almuerzo adecuado contribuye a mejorar el rendimiento físico y mental.
Preparar con ellos el material escolar, comprar los libros, forrarlos, preparar el uniforme o la ropa de la escuela, la mochila…
Ayudarlos con el repaso de los deberes, siempre elogiándolos con sus logros.
Hablarles de cosas positivas que implican el inicio del nuevo curso, como encontrarse con sus amigos, conocer niños nuevos, aprender cosas nuevas, excursiones…
Escucharlos, responder a sus preguntas, inquietudes y miedos.
Darlos confianza y apoyo. Para ellos es un reto y una nueva situación a la que tienen que enfrentarse. Se pueden realizar actividades físicas por la tarde en lugar de ver la tele o jugar al ordenador para liberar estrés y eliminar de sus mentes las preocupaciones y miedos.
Acompañarlos el primer día de escuela, siempre haciendo el momento de la separación nada traumática y corto en el tiempo.
Es importante también el hecho de recogerlos, siente puntuales y mostrándonos alegres, interesándonos por el que nos explican.
Nunca transmitirlos nuestra ansiedad, miedos y pereza en la hora de haber de volver a nuestros trabajos.

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No olvidamos nunca que en todo este proceso, padres tranquilos implica niños felices.
¡Mucho de éxito en el nuevo curso!

Jessica Ibañez